América Latina frente al paradigma neoliberal

#Itinerari

Por Toni Garcia-Villaraco

El paradigma neoliberal que rige la lógica mundial sigue manteniendo unas prácticas de dominación en las relaciones norte-sur y sigue asfixiando a América Latina. La dinámica perversa del capitalismo sigue generando desigualdades a nivel mundial y niega a los pueblos latinoamericanos la oportunidad de ejercer su propia idea de desarrollo.

Hay quienes siempre han tenido esto claro. Aquellos que han librado la batalla al pensamiento único y han apostado por formas alternativas y rebeldes de avanzar. La disputa sigue presente: ¿qué papel ha jugado la izquierda en América Latina en las últimas décadas? ¿Qué papel tiene ahora y cómo debe actuar en la actualidad? ¿Cuáles son los retos? ¿Cómo, y a partir de que referentes, puede repensarse la región?

Emir Sader aborda algunas de estas cuestiones en El nuevo topo. Los caminos de la izquierda latinoamericana (Ed. El viejo topo). El autor hace referencia a la Revolución Cubana (1959) como un “hito crucial” en la historia latinoamericana, a la que siguieron otras conquistas. En la década de los 80’ y los 90’, sin embargo, se impuso de forma generalizada el influjo neoliberal.

El inicio del siglo XXI trajo importantes cambios políticos con el ascenso de gobiernos como los de Lula, Chávez, Evo Morales o Correa. El autor se centra en estos procesos, concretamente en el caso brasileño y el P.T., a quien más espacio y esfuerzo dedica. Emir Sader habla de la necesidad de consolidar estos virajes: para ello, sin embargo, falta síntesis estratégica y un pensamiento crítico que afronte las necesidades de los pueblos latinoamericanos de una forma más estructural (viendo la más inmediata actualidad y la pérdida de influencia de la izquierda latinoamericana no queda otra que reconocer este hecho y tratar de consolidar, como dice el prologuista Álvaro García Linera, una alternativa hegemónica que desmantele el neoliberalismo más allá de lo coyuntural).

 

El tiempo actual es inmejorable para abordar estas cuestiones y revertir los paradigmas establecidos. Como dice Fander Falconí en Al sur de las decisiones. Enfrentando la crisis del siglo XXI (Yulca Editorial) estamos en una “crisis civilizatoria” que permite moldear las lógicas que rigen nuestras sociedades y en concreto la latinoamericana.

Cierto es que el sistema neoliberal tiene capacidad –sobradamente demostrada– de reacomodarse a la crisis y convivir con ella: es por ello que debe asumirse desde el sur una responsabilidad y ser parte activa para romper esta permanencia neoliberal. Se trataría de erguir una nueva racionalidad alternativa que replantee las relaciones globales de poder. Son tiempos para decidir y el sur, dice el autor, tiene la palabra.

Para tomar la iniciativa de la rebeldía y plantear alternativas valientes en América Latina es muchas veces necesario mirar hacia atrás y repensar a grandes referentes de la región, como es el caso del peruano José Carlos Mariátegui. Néstor Kohan, Michael Löwy y Gustavo Pérez nos hablan de él en Mariátegui y la revolución en América Latina (Yulca Editorial). Definido como el “vértice más alto del marxismo latinoamericano”, Mariátegui ha sido y debe seguir siendo una inspiración por su capacidad de entender los procesos históricos de un modo abierto (más allá de la ortodoxia) y de atender a las necesidades propias y específicas latinoamericanas (como el campesinado, el indigenismo, o la religión).

Los autores de este trabajo transmiten a la perfección como el pensador peruano impugna los esquemas europeístas. La coyuntura actual, que como se ha visto comentando las obras anteriores necesita de profundidad de pensamiento y de acción estructural, necesita igualmente impugnar las imposiciones neoliberales que siguen haciendo de América Latina un lugar desigual e injusto. A veces, como en este caso, es necesario mirar hacia atrás para avanzar.

Estas tres obras permiten entender la situación de América Latina y la necesidad de repensar alternativas desde el propio pensamiento latinoamericano en base a tres ideas clave: 1) tomar en cuenta los referentes de la región, 2) dotar el pensamiento latinoamericano de un componente –todavía más– crítico y que aborde las problemáticas de modo estructural, y 3) actuar en consecuencia siendo una parte activa en el desmantelamiento de las lógicas neoliberales.

A todo esto algo es evidente: este cambio debe construirse desde abajo. América Latina son sus gentes y sus pueblos. Solamente si la gente pequeña, en lugares pequeños, sigue haciendo cosas pequeñas, como decía Galeano, Latinoamérica podrá transformarse.