Bicentenario de Frankenstein: una obra monstruosamente magnífica.

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Con motivo de la publicación de la edición anotada de Frankenstein (Ed. Akal), celebrando el bicentenario de la obra de Mary Shelley, desde el Espai Contrabandos hemos conseguido concertar una entrevista con uno de los personajes protagonistas de la novela: el monstruo, una de las criaturas más famosas de un nuevo panteón mitológico.

Frankenstein, es mucho más que una novela, es una parábola, una historia de terror y también de filosofía, e incluso para algunas, la primera obra de ciencia ficción feminista.

frankenstein anotado, ed akal

Estimado Frankesntein, es un honor que nos hayas concedido esta entrevista. Dicen que la última vez que se te vio fue en los hielos eternos del norte ¿dónde has estado todo este tiempo?

En primer lugar quisiera aclarar que mi nombre no es Frankenstein, puedes llamarme Criatura. Víctor Frankenstein es quien me creó, mi moderno Prometeo.

En los últimos tiempos he estado en libros ilustrados, cómics, películas, en la televisión, en la radio,  en formato estatua o en tiendas de disfraces… diría que nunca me habéis perdido de vista, de hecho incluso algunos dicen que soy el primer mito moderno.

Lamento la confusión, Criatura.

No te preocupes, estoy acostumbrada, yo y mi creador nos hemos fusionado en el imaginario popular en una única figura. Hay inclusos calles y barrios con el nombre de Frankenstein, y sé con certeza que la gente piensa en mi y no en Víctor. Una acertada equivocación, en mi opinión.

¿Quién era Víctor?

Víctor Frankenstein era un joven idealista e ingenuo … y desde mi punto de vista,  bastante egoísta. Estaba fascinado por las ciencias naturales y ocultas, y para nada era un genio o un científico loco, como se le ha representado en algunas versiones de la obra de Mary Shelley.

Entonces Frankenstein fue tu creador, pero a su vez, como indicas, ambos sois la creación de Mary Shelley, ¿qué motivó a Shelley a crearos?

Mery ShelleyMary perteneció al movimiento del Romanticismo, lo que viene a ser una punkrocker de la época, como señala Guillermo del Toro en el brillante prólogo de la edición anotada de Frankenstein (ed. Akal). Su obra nació de la rabia, de la necesidad y como toda creación, se explicite o no, está situada. Es decir, la biografía de Mery se puede leer entre líneas. Mery era muy joven cuando escribió esta novela-metáfora. Una historia que habla de dolor, de soledad, de odio, de venganza, de amor. Mis dolencias eran sus dolencias.

La idea de la novela nació una tarde lluviosa de verano, en 1816, cuando el poeta Lord Byron retó a un grupo de amigos- Mary y Percy Shelley, John Polidori y Claire Clairmont- a escribir una historia de fantasmas. Todos abandonaron sus intentos, menos Mary, que por aquel entonces tenía 19 años.

Mary no tuvo una educación formal, al igual que las mujeres de la época. Ella fue una autodidacta, que a pesar de las trabas que se encontró por el hecho de ser mujer, destacó con su obra por encima de sus homólogos, quienes lo tenían más fácil, sólo por el hecho de ser hombres. Por tanto su grandeza es, como mínimo, doble. Mary hizo frente a la opresión patriarcal de la época, algo que quizás le transmitió su madre, Mary Wollstonecraft, autora de Vindicación de los derechos de la mujer, aunque fuese desde su dolorosa ausencia -murió cuando Mary tenía pocos días de vida.

De hecho preferiría que la nombraseis como Mary Wollstonecraft Godwey, su nombre de soltera, y lo digo por dos razones: en primer lugar Mary empezó a escribir la obra antes de casarse y en segundo lugar, porque Mary, como sus padres, estaba en contra del matrimonio y de las opresiones que acarrea este contrato, si se casó fue por cuestiones ajenas a su posición política respecto al tema.

¿Tu figura es una crítica a los peligros de una ciencia irresponsable?

En mi opinión, más que una crítica a una ciencia irresponsable es una crítica a la tiranía de la ciencia, a su supuesta objetividad, a sus soberbias certezas.

Mi historia, da valor al plano de lo emocional frente a lo racional – aunque ciertamente no sean dos caras de una misma moneda, sino que deberían pensarse desde la figura de la cinta de Moebius, pero este ya es otro tema.

Mi figura habla a todas las personas excluidas, periféricas, outsiders, a las inadaptadas sociales… es un símbolo contra la tiranía y la opresión.

¿Cómo has vivido ser el malo de la novela?

En absoluto, yo no era el malo de la historia… En la obra de Shelley no existen las dicotomías entre el bien y el mal, la ciencia y la religión, la tecnología y los humanos. En esta historia no hay malvados, y esta es una de las grandezas de las obra.

No soy un villano, soy un collage, un remix, un híbrido, un cyborg.

¿Quisieras dar un mensaje a nuestras lectoras?

Sí: no os creáis que yo soy el único monstruo, sin ir más lejos tú también lo eres, porque todos somos monstruos. Pensarnos a través de esta metáfora, perminte incorporar nuestras cicatrices en una narrativa colectiva.

 

Monstruodoxa

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