Historias de travestismo y masculinidad femenina

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A través de un relato dirigido a M.E., Lucas Platero, nos cuenta la historia de María Elena, historia que reconstruye con la única información que se tiene sobre ella, un archivo policial de 1968. Por un chato de vino, la primera novela de Platero, editada por Ediciones Bellaterra, habla de historias de travestismo y masculinidad femenina, historias que cuestionan las normas de género, que rompen con la correspondencia obligatoria entre sexo género y sexualidad.

Con este relato al estilo carta, viajamos a una escalofriante España franquista que aplica a M.E. la Ley de Vagos y Maleantes de 1954. Una ley de un estado represor y fascista que, paradójicamente, fomentaba la homoerótica con la segregación de espacios al mismo tiempo que castigaba y vigilaba la homosexualidad, dada su peligrosa contagiosidad. Parece que los expertos de aquella época tenían muy claro que la sexualidad se aprende, que la heterosexualidad no viene dada, que el género es fluido, que si no hubiese vigilancia cambiaría mucho el cuento, y el mundo no se clasificaría de forma binaria.

chatode vinoEl tiempo ha pasado y las cosas han cambiado, sin embargo, como nos cuenta quien narra esta historia, los varoles que imperaban en el régimen y que legitimaban los castigos a quien transgredía las normas de género, están mucho más presentes de lo que puede parecer a priori. La vigilancia de género sigue vigente, las sanciones sociales a quien sobrepasa los límites de lo aceptable también. Nuestra sociedad sigue sin soportar la incertidumbre en relación al sexo, al género y a la sexualidad, sigue sin aceptar la ambigüedad.

La historia de M.E. es la Historia que se borra de nuestra memoria, y que necesitamos incorporar a las narraciones de nuestro pasado para que no pase al olvido, una practica, como nos explica Platero “propia de un proyecto político y cultural fascita, un modus operandi colonial que nos despoja de un imaginario posible, de unos referentes necesarios para obligarnos a concluir que nuestra experiencia es siempre única y sin antecedentes”

El texto viene acompañado de las magníficas y poéticas ilustraciones de Eva Garrido, artista feminista de Colektivof. Una perfecta combinación de texto e imágenes que dan cuenta de la lucha entre aquello que se nombra y el silencio.