“Para que no me atrapéis de nuevo”, una reflexión sobre la justicia

#recomanat

@jordipanye

A principios del mes de junio, en Pol·len edicions iniciamos la campaña de promoción del libro Recoja sus cosas del periodista Ander Zurimendi. Lo hicimos con la compañía de cuatro personas de Harrera Elkartea, la asociación de acogida a presos políticos de Euskal Herria, algunos de ellos, protagonistas del libro. El libro, por cierto, narra la vida sin privación física de libertad después de más de 20 años en la cárcel.

He leído el libro tres veces. Y aun así, cuando escuché a los protagonistas, me seguía emocionando. Ander Zurimendi cuenta que el libro es una pieza más en el necesario relato plural y compartido del conflicto político en Euskal Herria.

Pero hay más cosas. El texto publicado, con un prólogo de Arnaldo Otegi y un epílogo de Alfon, pasó una revisión jurídica por parte de las abogadas Laia Serra y Carla Vall. Era y es importante que no quedara ninguna grieta que se pueda considerar delito. En la rueda de prensa de presentación del libro, los dos miembros de Harrera que se prestaron a intervenir tuvieron que alertar a la periodista de Telecinco. “Ojo, que tal y como está el código penal en el Estado español, hay cosas de las que no podemos opinar”. Lo mismo respondieron en la entrevista que Gemma Aguilera les hizo para el digital Món.

Presentamos el libro en Terrassa, Barcelona, Reus y Sabadell. Y fue en Sabadell dónde coincidimos con dos compañeras represaliadas por las operaciones Pandora y Piñata. Un caso espeluznante de represión y agresión al movimiento anarquista en Cataluña. Una de ellas ha decidido que no cumplirá las medidas preventivas, una especie de insumisión judicial como practican los y las activistas del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores).

Una vez, tuvimos que enfrentar judicialmente una demanda en la que la disputa era libertad de expresión versus derecho al honor. Teníamos razón y razones, así que fuimos a ver a unas abogadas con la idea de “ir a por todas”. Ellas nos advirtieron: “una cosa es la justicia, y otra cosa es el sistema judicial en el Estado español; son dos cosas distintas”. Y, añado yo, los valores de una no tienen porqué coincidir con los valores de la otra.

Me sería muy difícil resumir las cosas que he aprendido del sistema judicial en el Estado español, pero de nuevo, y con tantos otros temas, estas cosas que he aprendido las encuentro genialmente plasmadas en el poema de Joseba Sarrionandia que él mismo tradujo para su reciente antología Hilda dago poesia? (¿La poesía ha muerto?) (Pamiela, 2016):

 

 

Badakizue zer den justizia? / ¿Sabéis qué es la justicia?

He sido testigo directo de la represión,

en vuestro propio escenario,

he visto la sólida arquitectura y la elegante

escenografía de vuestros palacios de justicia,

he respirado hasta la asfixia ese ambiente

neoclásico,

he observado las negras togas y las puñetas

de plata

con las que os disfrazáis los actores de la ley,

me ha conmovido

la onerosa pesadez de vuestros pisapaeles

de plomo,

he investigado con las herramientas de

la gramática funcional

el lenguaje arcaizante y preceptivo

de vuestro ceremonial,

he respirado ese polvo aún más fino

que la harina

que en vastas estancias se os posa

sobre las cejas,

me he reído de vuestra pretensión de juzgar

con lógica aristotélica

las consecuencias del odio, he sufrido

en angostas celdas

vuestros rituales de demora, he calculado

mil veces

la proliferación infinita de vuestros fallos

en la desolación de vuestros archivos,

de manera que, tomando en consideración vuestra

sagrada obligación de juzgarme…

 

haré todo lo que pueda para que no me atrapéis

de nuevo.

 

4 de julio de 2017

 

Deixa un comentari